15 de junio de 2011
La lucha política por los derechos humanos
10 de junio de 2011
El desarrollo tecnológico
No está nunca de más estar orgulloso cuando se realizan avances importantes en el desarrollo tecnológico del país, pero siempre hay que tener un mínimo de respeto por el trabajo sacrificado y muchas veces a "pulmón" de los científicos que a pesar de todo han apostado desde hace años al país, dedicándole amor y pasión a su trabajo.
1 de junio de 2011
La democracia, la trampa y la creatividad
Opinion, por Mario Margaritini.
Si las democracias fueran tales, las elecciones verdaderamente importantes serian las legislativas. Se supone que las democracias de hoy son representativas y es en los congresos, legislaturas y consejalías de cada país, estado, provincia o municipio, donde trabajan nuestros representantes.
11 de noviembre de 2008
“Miente, miente que algo quedará”
Por Mariana Steckler
Durante las últimas semanas se escucharon innumerables voces que -como adolescentes malcriados- exigen, suplican al Estado ayuda. Se trata de banqueros, financistas y empresarios administradores de papeles cotizables quienes por años defendieron -y, a no dudarlo, aún defienden - el modelo neoliberal de economía de mercado y que ahora ruegan al Estado norteamericano intervenga -léase: cubra sus déficits- para salvarlos de la debacle financiera en la cual se encuentran. Pero quizá no sea la súplica lo que deba sorprender si se tiene en cuenta lo solícitos que han sido los Estados modernos frente a las demandas de los dueños de la economía mundial. Es decir, de quienes manejan, tejen y destejen con pulcritud los finos y extravagantes tejidos del mercado. Un mercado compuesto por la señora Oferta, junto a su caprichosa, maniática hija Demanda. Mientras tanto, los gurúes de la post-modernidad afirman que el mercado del que se habla no posee ideología alguna. Con semejante tesis, el capitalismo queda libre de la crítica ideológica y se presenta como una verdad absoluta. Y las verdades absolutas no se cuestionan… Sin embargo, el planteamiento es absolutamente ideológico: es la ideología de la -supuesta- ausencia de ideología.
El modelo que sostiene el capitalismo es un conjunto de medidas económicas, financieras y políticas que han nacido de las ideas y premisas básicas liberales promulgadas por John Locke (desde lo político), Adam Smith y David Ricardo (desde lo económico), entre otros, quienes concebían la política como herramienta exclusiva -y necesaria- que asegure el libre desenvolvimiento de la economía. Estos pensadores venían de padecer monarquías absolutistas, negadoras de derechos básicos como la libertad del individuo sea cual fuere el color de su sangre, las creencias religiosas que posea o la falta absoluta de ellas. Gracias a estas teorías, se reemplazaron las monarquías compuestas por reyes ampulosos, parásitos vividores de riquezas ajenas, por otra realeza: el capital financiero. En el camino, dejaron sus huellas los procesos -muchos de ellos revolucionarios- que dieron origen a las democracias actuales (individuos libres, dueños de sus destinos, con capacidades y derechos para elegir a sus representantes), a la libre competencia en el mercado (mercantilismo), al capitalismo del siglo XIX (capital=producción) para arribar finalmente al hegemónico capital financiero que rige en la actualidad.
ADN del capitalismo actual
Sin embargo, el capitalismo actual no reconoce padres ni oradores que se hayan puesto de acuerdo en sus premisas básicas, tal es su heterogeneidad. Su existencia se reduce a la simple multiplicación del metal precioso del momento –oro, dólares, euros- el cual le asegura su subsistencia. Pero debe entenderse este capital como aquél capaz de reproducirse a sí mismo (dinero que genere más dinero), no al capital puesto a producir (inversiones productivas industriales, por ejemplo) Así pues, nada de postulados ideológicos, nada de teoría ortodoxa. Quienes hoy promulgan los supuestos liberales, aquellos que vetan la intervención estatal por considerarla prohibitiva ya que modificaría el cauce natural de la economía, olvidan revelar que cuando la teoría incomoda, se la deja de lado sin resquemores. Y ejemplos de ello –por parte de países centrales- se comprueban en la historia: Inglaterra de
No obstante, si se revisa -de nuevo- la teoría, el mercado es un mecanismo impersonal que permite dar respuesta a todas las preguntas económicas: ¿qué producir?, ¿cómo producir?, ¿para quién producir?, sin necesidad de recurrir a persona o institución alguna. El mecanismo funciona en base a que todos y cada uno de los agentes económicos buscan su máximo beneficio personal y en esa constante búsqueda toman las decisiones económicas respecto de las tres preguntas planteadas. En un sistema de mercado, el conjunto de los precios de la economía -sistema de precios- funciona como un esquema de señales similar a un semáforo. Cuando los precios son altos, implican ganancias que dan luz verde a la entrada de empresarios; cuando los precios son bajos implican pérdidas: luz roja para la entrada y un incentivo a la salida de las empresas en busca de otras oportunidades. En este sistema -siempre en teoría- no hay nadie en especial que decida sobre las respuestas a los interrogantes económicos sino que son todos los agentes quienes actúan en busca de su bien particular.
Lo que se vuelve imperioso destacar, es que no siempre el mecanismo es tan impersonal ya que, como explican los economistas Perticarari y Hauque “los mercados obran bajo el influjo de uno o pocos agentes que fijan su funcionamiento -monopolio u oligopolio- sin que exista esa indefinida garantía de imparcialidad”. Además, en el mercado –como en cualquier otro lugar- todos los hombres son distintos: diferentes capacidades y recursos. Allí, se vota con dinero y quien tiene más dinero posee más “votos monetarios”, lo que hace realidad el hecho de que “el perro del rico coma más que el hijo del pobre”. Continúan Perticarari y Hauque “la dinámica del mercado no tiene compasión humana, sino que actúa de manera automática”. La primera afirmación es cierta, la segunda hoy está puesta en duda ya que no siempre el mercado se mueve con dinámica propia, no siempre actúa de manera automática, sino que está -muchas veces- minuciosamente digitado por un grupo de poderosos. Por tal motivo, el sector público es el que toma la mayor parte de las decisiones para las cuestiones que no se resuelven a través del mecanismo de mercado. Y América Latina reconoce -y lamenta- el mote de patio trasero del Primer Mundo. Así lo entiende Eduardo Galeano “(…) el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos”. Así las cosas, términos como liberalismo, neoliberalismo o capitalismo pasan a ser meras imposturas, falacias que esconden verdaderos saqueos los cuales en estas latitudes ya llevan más de cinco siglos. Como argumenta la investigadora canadiense Naomi Klein “entre el 25 y el 60% de la población queda fuera de la sociedad o se convierte en una clase marginal en aquellos países que liberalizan sus economías, sobre todo en los menos desarrollados”
Integración regional: ahora o nunca
No obstante, una alternativa frente a la crisis financiera -y económica- mundial se les presenta a los países de América Latina. Se trata de una combinación de acciones políticas y económicas que concrete finalmente la conformación del Banco del Sur; el fortalecimiento de mercados comunes como el MERCOSUR que motive políticas productivas diversas -para apartarse de los monocultivos-; una moneda única para la comercialización entre los países miembros, entre otras posibles medidas. Al respecto, Aldo Ferrer, miembro del Grupo Fénix formado en el año 2000 por economistas argentinos con la intención de diseñar un modelo económico alternativo a las políticas neoliberales impulsadas por Estados Unidos, sostiene que es posible -y deseable- la implementación de otros instrumentos que ayuden a fortalecer la unificación regional. A partir del potencial científico-tecnológico que poseen países como Argentina y Brasil, podría llevarse adelante una combinación energética que apunte al área nuclear. O, también, el modelo de confederación independiente que promulga la propuesta del ALBA -Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América-, que impulsa Venezuela.
América Latina padece asimetrías importantes desde el advenimiento de la globalización -indispensable para la libre circulación de los capitales- debido a las brechas existentes en el desarrollo relativo de los sistemas productivos y los niveles tecnológicos. Esta asimetría se registra entre países pero, además, dentro de cada país debido a factores como la concentración de la propiedad de la riqueza y las fracturas en las estructuras sociales. Estos problemas se han visto agravados por lo que Aldo Ferrer llama “reparto regresivo de los costos de las sucesivas crisis de endeudamiento”, además de la caída de la tasa de crecimiento hasta niveles muy difíciles de remontar y, también, por los aumentos del desempleo provocados no sólo por el avance de la tecnología (diferencias en el acceso a la capacitación por parte de la fuerza de trabajo -lo que aumenta las diferencias en los niveles de salarios-) sino por las continuas fugas de capitales internacionales y nacionales, por la falta de actividades productivas demandantes de mano de obra, por la ausencia de políticas nacionales inclusivas a nivel desarrollo social y por el nivel de dependencia y obsecuencia hacia los países desarrollados. Desactivadas las políticas sociales del Estado de Bienestar, los mercados de trabajo se desregularon lo que provocó aún más desempleo.
De allí la urgencia en la necesidad de integraciones regionales que abonen la teoría del desmantelamiento de la unipolaridad que presentaba el país del Norte frente al resto del mundo. Caído el Muro de Berlín -anticapitalismo- se vino abajo, también, el contrapeso -la competencia del capitalismo-. Precisamente, frente a lo sostenido por el sociólogo e historiador brasileño Emir Sader: “la hegemonía económica y cultural es tal que el modo de vida capitalista se impone sin disputa en el mundo”, hoy especialistas de distintos países -entre ellos, Naomi Klein- profesan una multipolaridad mundial compuesta por países otrora del subdesarrollo como China, por ejemplo. ¿Qué hará, entonces, América Latina? Nadie puede asegurar una respuesta. Sin embargo, sí se sabe que posee las herramientas suficientes para comenzar una -tibia, en sus principios- independencia de los países imperialistas que le asegure soberanía, indispensable para promover verdaderas políticas de inclusión y justicia social. En esta cruzada, la población latinoamericana, en general, no deberá quedar afuera: auténtico sentimiento de pertenencia, conciencia solidaria y de clase, serán trascendentales.
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Referencias:
FERRER, ALDO. La economía argentina. Desde sus orígenes hasta principios del siglo XXI. Fondo de Cultura Económica. 2005
GALEANO, E. Las venas abiertas de América Latina. Buenos Aires. Ed. Catálogos. 2003
KLEIN, NAOMI. http://www.naomiklein.org
OLIVERA, JULIO. Comité Académico Asesor, FLACSO http://www.flacso.org.ar
PERTICARARI, N. HAUQUE, S. Introducción a la economía. Ciudad Argentina – USAL. Buenos Aires. 2000
SADER, EMIR. Suplemento económico CASH. Página 12. 17/08/2008
17 de agosto de 2008
Norte santafesino: VIVIR EN EL SIGLO PASADO
¿ El departamento Vera es rico o es pobre?
La falta de lluvias en el norte santafesino no solo trajo consigo la peor sequía de las últimas seis décadas, también dejó al desnudo modos y formas de vida del Siglo XIX. El único cambio es que las camionetas 4 x 4, solo en algunos casos, reemplazaron a las diligencias y a las carretas, después casi todo está igual.
Si nos atenemos a los índices sociales no caben dudas de su pobreza, en algunos casos extrema. Pero hay quienes sostienen la teoría que por poseer casi un millón de cabezas de ganado lo hace un departamento rico pero con una pobreza extrema en infraestructura.
El departamento Vera es pobre y lo es por los modos y formas de vida de su gente y lo es en infraestructura. Las vaquitas son ajenas.
Hoy se está atravesando una sequía que no registra antecedentes en las últimas seis décadas.
Golpea duro en las costumbres laborales de aquellos que menos tienen y que dependen de la lluvia para sobrevivir productiva y humanamente porque el Estado se olvidó de ellos.Y la sequía hizo aflorar otra vez la forma de vida de gente que no tiene rutas y no tiene agua. Gente que quedó al margen de la revolución industrial, de la revolución productiva, del derrame neoliberal de los 90, del crecimiento record del kirchnerismo. Durante la infame década del 90 el Estado delegó todas sus potestades y responsabilidades, pero la gente que vive en el norte del departamento Vera hace décadas que no sabe que es la presencia del Estado, ya se había retirado mucho antes de la fiesta menemista que les dio el golpe final con el cierre del ferrocarril.
Cuando se consulta a los presidentes comunales sobre si en está coyuntura de la crisis la gente está abastecida con agua potable no dudan en responder “y si. Dentro de todo se las está abasteciendo. La gente está contenida” y hay quienes se atreven a un poco más y dicen “ya están acostumbrados a vivir de esa forma”.
¿Qué significa estar acostumbrados a vivir de esa forma? A tener agua solo un par de horas por día. Hoy, en medio de está profunda crisis climática no les queda ni siquiera eso. A eso se refiere el (mal) acostumbramiento al que hacen referencia. En pleno Siglo XXI la gente debe mendigar el agua. Una postal que hiere los sentimientos de cualquier persona de bien, menos de las que gobiernan.
El gobierno provincial anunció con bombos y platillos que en los últimos siete meses asistió a las comunidades del norte santafesino con 16,5 millones de litros de agua. Cualquier desprevenido que no conoce como viven en el norte podrá decir “el Estado los está asistiendo”, pero a quienes nos gustan los números y las estadísticas hacemos cuentas.
¿Cuanto significan esos millones de litros de agua? Según la propia información de gobierno se asiste a algo más de 18.400 personas, y la cuenta nos dio que el abastecimiento da en promedio algo más de 4 litros de agua por día por persona. En muchos casos es lo único que tiene porque el recurso que les provee la comuna no es apta para el consumo humano, si es que todavía se las provee porque los pozos se secaron y las represas también se secaron. Los funcionarios que manejan las herramientas del Estado provincial no dejan de decir que “la gente está abastecida”. Debería darles vergüenza, mucho más si dicen pertenecer a un supuesto gobierno socialista.
Sería necio hacer responsable a quienes hace nada más que unos meses asumieron la conducción política de la provincia. Décadas de desidia y olvido llevaron a la gente del norte santafesino a vivir en estás condiciones, saqueada cultural e intelectualmente por lo que fue La Forestal el Estado nunca fue capaz de articular políticas públicas que les devolviera la dignidad.
No hay estadísticas oficiales sobre cual es la realidad social hoy. Ninguna autoridad política local o provincial las tiene. La única estadística es la de la percepción que se lleva cuando se recorre cada rincón del departamento.
Un Presidente comunal nos dijo que en su comunidad el 70 por ciento de la población es NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas). Todos los presidentes comunales coinciden en un dato: la falta de trabajo y sobre el trabajo que hay es que es de una altísima precariedad.
El Presidente comunal de Los Amores nos dijo “por lo menos la sequía les está permitiendo a la gente hacer algunas changas”. La miseria que desnuda la sequía descubre otras miserias mucho peores.
Los únicos datos estadísticos oficiales datan del año 2001 del Censo Nacional. Por aquellos años se indicaba que más del 32 por ciento de la población tenía NBI, que más del 7 por ciento de la población mayor de 10 años era analfabeta y que más del 50 por ciento de la población habitaban en viviendas que no llegaban a cubrir las necesidades mínimas.
Casi el 60 por ciento no tenía cobertura social, dependía de lo que le pudiera dar el hospital público. Una salud pública totalmente ineficiente en que solo son salas de primeros auxilios y centros de derivación permanente. En Cañada Ombú deben esperar al médico de Los Amores que los visita dos veces por semana.
En los último 60 años la población solo creció en 4.000 habitantes, pero decreció en cuanto al índice poblacional promedio de la provincia. Lo que indica que sigue expulsando gente. A fines de la década del 40 la población del departamento Vera era del 2,85 por ciento del total provincial. A comienzos del 2000 se redujo al 1,70 por ciento. Entre el comienzo de la década del 80 y el 2000 la población solo creció en 2.000 personas.
Las ONG que trabajan en la zona ubican a unos 600 pequeños productores, esos de la economía de subsistencia, fuera de cualquier circuito comercial.
Desde la ciudad de Vera hacía el norte aquellos jóvenes que pueden acceder a un estudio universitario son contados con los dedos de las dos manos. Algunas excursiones de los chicos de las escuelas del interior son a la ciudad “para que conozcan el pavimento”. No hay ni existe la igualdad de oportunidades y el Estado sigue estando ausente y si no es el Estado quién corrija estás brechas no lo puede hacer nadie. Ni la mejor voluntad ni la solidaridad de la gente.
El gobierno socialista ( que me perdonen Alfredo Palacios, Juan B. Justo, Alicia Moreau de Justo o Alfredo Bravo) asumió la conducción provincial hace 8 meses. En ese lapso de tiempo el gobernador Hermes Binner, que en campañas electorales solía venir una vez cada 15 días, piso una sola vez el olvidado y profundo norte santafesino. ¿Para acercarse a la gente y conocer las cosas que está padeciendo? No. Fue para inaugurar una antena satelital en el mismo lugar en donde la gente no tiene salud, no tiene rutas y no tiene agua.
Este gobernador que supo comer pollo asado debajo de un árbol en medio de la Cuña Boscosa con 40° de temperatura nunca más volvió al norte. Tan adepto a concurrir a aperturas de simposios en lujosos hoteles, a reunirse con los empresarios del agro y defenderlos, a inauguraciones de casas lujosas de juego, se olvidó de la gente. Se olvidó de la Cuña, se olvidó de seguir prometiéndole a la gente que le devolvería la dignidad.
Si mandó a dos de sus ministros. Uno el patotero Ciancio y el otro el de la producción que demostró tener un profundo desconocimiento de la realidad social y productiva del departamento. Nada más y nada menos, dos rosarinos que a partir de está crisis se deben enterado que el norte también existe.
La gente del norte que vive en condiciones de siglos pasados, aunque no lo parezca, residen en la misma provincia del tren bala, en la misma provincia donde en las principales ciudades la gente baldea la vereda con el agua que ellos no tienen, donde los reservorios de agua, puentes y otras infraestructuras pertenecen a lo que fue la nefasta forestal, en la misma provincia donde la mayoría de la gente recorre rutas pavimentadas que ellos no tienen, la misma provincia que no volvieron a verle la cara al gobernador después de que ganó las elecciones.
Fuente: FM Activa Vera 100.9
15 de julio de 2008
El zoológico completo
por Hugo Kofman
Integrante de Proyecto Sur – Santa Fe
Con la incorporación de Luis Barrionuevo
al bloque encabezado por las entidades patronales del agro, se termina de completar en elenco opositor que desgasta por derecha al gobierno. Han hecho una buena adquisición con este personaje menemista, ahora duhaldista, corruptor del PAMI, autor de la celebre frase “dejemos de robar por dos años” y quemador de urnas electorales en la provincia de Catamarca. Estará donde le corresponde, juntando votos para el proyecto del Senador y ex gobernador Reutemann, otro menemista, responsable político de los asesinatos del 19 y 20 de diciembre de 2001 en la provincia de Santa Fe, y culpable directo de 150 muertes que produjo la inundación del 2003 en nuestra ciudad.
Carlos Reutemann,
como importante plantador de soja, tiene sus razones para estar en contra de las retenciones móviles escalonadas. La gratitud que le puede deber a los gobiernos de Kirchner y Obeid por haberle garantizado su impunidad, no cuenta a la hora de defender sus bolsillos. Además hoy tiene buenas relaciones con el gobierno de Binner: juntos firmaron un documento pidiendo la derogación de las retenciones móviles casi al comienzo del lockaut patronal, y han establecido puentes en torno a una posible reforma constitucional en la provincia de Santa Fe. Además, nada tiene que temer de un bloque opositor en el que están sus amigos de siempre.
Esta semana, detrás de la gigantesca pulseada política entre el gobierno y este bloque opositor, estarán en juego dos proyectos en relación con la exportación de soja.
El proyecto oficial, que con todas sus modificaciones en la cámara de diputados, contempla aspectos progresivos, como las retenciones móviles y escalonadas, a efectos de favorecer a pequeños y medianos productores, pero que tiene grandes carencias, en especial por la no creación de la Junta Nacional de Granos que monopolice el comercio exterior, razón por la cual ese negocio seguirá en manos de las grandes empresas extranjeras exportadores. Tampoco tiene pautas claras de distribución de las retenciones.
El otro proyecto es el que encabeza Reutemann con las entidades del agro y todo el bloque político que lo acompaña. Es peor, porque además de no tocar esos intereses exportadores, defiende abiertamente los privilegios de los grandes plantadores de soja y de los rentistas dueños de las tierras, y pretende liquidar la necesaria intervención del Estado en la economía. Con el ropaje del “federalismo”, se pretende volver a las peores épocas del neo liberalismo, que en Argentina significa libertad de unos pocos a enriquecerse en forma ilimitada, a costa del trabajo y de la miseria de la mayoría. Y además significa avance de la soja frente a los cultivos alimenticios y a la ganadería y lechería.
Nuestra lucha sigue siendo por la Soberanía Alimentaria y por la defensa de los derechos de todos los trabajadores del campo, en especial los pequeños agricultores que viven en el campo y de su trabajo, de los peones rurales y de los pueblos originarios. Por una Reforma Agraria que haga de la tierra un bien de trabajo y no una fuente de especulación y privilegios. Repoblamiento del campo. Monopolio Estatal del comercio exterior de granos y carnes. Relanzamiento del INTA para que provea de semilla y fertilizantes a los productores. No a los agrotóxicos.
Lamentablemente, hoy la correlación de fuerzas determina que en lo inmediato sólo tengan posibilidades políticas los dos grandes proyectos en disputa, y entre uno y otro, por más incompleto que sea, no quedan dudas que es mejor el de las retenciones móviles segmentadas.
Santa Fe, 15 de julio de 2008
9 de julio de 2008
A propósito del 9 de julio
Por Carlos del Frade
“La historia es una continuidad. En realidad cada generación de argentinos produce un nuevo intento de independencia. La historia no está acabada porque la independencia no está alcanzada. De allí que sea fundamental recuperar la memoria no solamente desde el lugar de lo que nos hicieron, sino también de los proyectos colectivos que fuimos capaces de lograr. Porque esa es una forma de sentirnos e identificarnos. Nuestros abuelos no pelearon en Vilcapugio, pero durante todo el siglo veinte fueron protagonistas de peleas permanentes por una vida mejor y eso es lo que forma nuestra identidad. Porque la salud, la humanidad de una persona, no solamente pasa por la autoconservación biológica, sino por la autopreservación de la identidad. Hace poco leí una experiencia que me impactó. Un grupo de gatos fue encerrado en una jaula. Algunos de ellos naturalizaron el encierro. Se acostumbraron a la falta de libertad. Y fueron los que primero se murieron. El otro grupo de gatos buscaba desesperadamente la salida. Sufrieron estrés, dormían menos, comían menos, tuvieron gastritis, pero vivieron. De eso se trata, de saber que cada nueva generación en la Argentina pelea por la independencia”, sostuvo la psicoanalista Silvia Bleichmar, en diálogo con el autor de estas líneas. Celebrar el 9 de julio es retomar el protagonismo por lograr la segunda y definitiva independencia. Tomar conciencia de una historia plagada de traiciones y también de heroísmos contagiantes. Lo que sigue es una lectura posible en relación a aquellos días de julio de 1816.
Trama íntima de la historia argentina
El 24 de marzo de 1816 se iniciaron las deliberaciones del Congreso de Tucumán. Faltaron a la cita los representantes de la llamada Liga de los Pueblos Libres, lideradas por Artigas. En los territorios de las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Misiones, la Banda Oriental y parte de Córdoba, se creía en los estatutos redactados por la plana mayor del artiguismo: unidad de puertos, fomento de la indsutria, distribución equitativa de la tierra, impuestos de acuerdo a las riquezas, educación y salud para todos. El artiguismo en marcha era la confiscación de los privilegios de criollos y españoles que concentraban el poder económico y político.
Algo semejante pasaba en el noroeste con el gobierno que llevaba adelante Martín Miguel de Guemes. San Martín, desde Córdoba, sentía que sin proyección continental, la revolución terminaría en una serie de palabras y sangre derramada en vano.
El 9 de julio, con la presidencia de turno del diputado sanjuanino Narciso Laprida, se declaró: 'Nos los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside el universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y a los hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojadas, e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII sus sucesores y metrópolis...'.
Allí apareció entonces el sentido latinoamericanista de la revolución, el por qué valía la pena luchar y arriesgar la vida. Intentar una ética que en pos de la felicidad, tuviera en el proyecto político su razón de existencia.
Una docena de días después, el acta jurada, agregaba el contenido de liberación integral:'independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metópolis' y 'de toda otra dominación extranjera'.
Sentido real del 9 de julio. Argentina no podía existir si no existían las otras naciones de Sudamérica. Pero el problema de arrastre hasta el presente, era quién tenía derecho de existencia.
En sesiones secretas del congreso se aprueba la necesidad de acordar con el general portugués Carlos Lecor, de aplastar a Artigas. No era por lo que representaba individualmente, sino colectivamente. Porque su proyecto político y económico, era el preanuncio de una revolución social, una confiscación de los privilegios. Algo similar sucede con los gauchos de Guemes y más tarde se reflejaría en la decisión de dejar solo al proyecto sanmartiniano.
Macabra trama de la historia argentina. Mientras las mayorías ganan los espacios públicos a riesgo de sus propias vidas, dirigentes, entre bambalinas, entregan esa lucha en beneficio de unos pocos.
Desde el 9 de julio de 1816, dos proyectos quedaron truncos, es decir, con necesidad de continuidad: el país, el lugar donde las mayorías puedan ser felices, no puede resolver su presente en soledad. Debe constituirse en unidad con la suerte de las mayorías del subcontinente. Por otra parte, los proyectos sociales que enfrentaban a las masas con los privilegios sigue siendo una urgencia aún por resolver.
En este marco, sentirse feliz por el 9 de julio, implica sostener encendida la pasión por seguir en la lucha por aquel proyecto que sufrió de tantas traiciones como en los tiempos que corren.
Fuente: ARGENPRESS (http://www.argenpress.info/nota.asp?num=056814&Parte=0)
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Seamos dignos del legado de los patriotas de 1816
El 9 de julio no es para nosotros un día feriado, sino una fecha patria que los argentinos tenemos que recuperar en toda su significación. No sólo para rendir un merecido homenaje a los patriotas de 1816, sino para reafirmar nuestro compromiso de ser dignos de su legado y su ejemplo.
Compromiso que comienza por no aceptar como un hecho natural, que nuestra patria haya sido vuelta a colonizar en términos económicos, políticos y culturales. Esto significa repudiar sin ambigüedades que nuestros más importantes recursos naturales y económicos han caído bajo el dominio del capital extranjero, que nos han impuesto una deuda externa monstruosa e ilegal con la que nos dominan y saquean, que continúa la usurpación inglesa de nuestras Islas Malvinas y de gran parte de nuestra plataforma marítima continental, que la demanda externa nos está imponiendo un modelo agrario sojero exportador, que encarece nuestros alimentos y empobrece nuestras tierras.
Este nuevo colonialismo no se basa en los viejos ejércitos de ocupación, sino en mecanismos más perversos y eficaces. El desarrollo y consolidación de una burguesía (o oligarquía) nativa, separada por un abismo del pueblo pobre y trabajador, es la clave de este sistema neocolonial: Una clase privilegiada, que se mira en el espejo de los potentados del Norte, y que ejerce el poder en su nombre como su socia menor. Obsecuentes y serviles ante el poder Imperial, y opresores y excluyentes frente a su propio pueblo. Son los que siempre nos entregaron, sin otro propósito que seguir usufructuando sus privilegios económicos y sociales.
Esa es la realidad que no podemos soslayar, y menos aun en esta fecha. No son sólo gobiernos obsecuentes y corruptos los responsables de nuestra situación de dependencia, pobreza y exclusión de amplios sectores populares. Hay poderes económicos y mediáticos no tan visibles que están por detrás y que debemos desenmascarar. Las políticas de entrega de los sucesivos gobiernos, se complementan con la venta de empresas y tierras privadas nacionales al capital extranjero, lo que no ha cesado ni aun en estos últimos años.
Sin embargo, así como ha continuado la política de entrega, también ha seguido la resistencia popular mediante miles de acciones y formas. Y lo más importante: se ha iniciado una nueva etapa de ofensiva para poner en la picota toda la estructura de la dependencia y
Estar hoy con la patria es ponerse en el lugar de los argentinos más empobrecidos y excluidos y asumir que la única independencia posible es la que va de la mano de la conquista de sus derechos sociales, de los que nunca debieron ser privados. Nuestra bandera celeste y blanca se dignifica en las manos de ese pueblo, y nunca en los cacerolazos y boicots que se realizan para defender privilegios.
4 de marzo de 2008
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