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6 de enero de 2009

Oro, hambre, saqueos y complicidades

or Fernando "Pino" Solanas
(Artículo publicado por Página12 el lunes 5 de enero 2009)

Termina otro año con la tragedia de millones de niños acosados por la pobreza y el hambre, con miles de muertos por desnutrición o enfermedades curables. Un genocidio social evitable que entre 2000 y 2002 se cobró cerca de 100 mil víctimas –según el Indec– y que al final de la década habrá dejado otros 100 mil muertos si continúan las políticas neoliberales. El hambre es un crimen evitable y consentido por una cultura de la hipocresía, cuya violencia cotidiana, silenciosa y sistemática, mata a millones de compatriotas. En este diario, Tato Pavlovsky escribía el 22 de noviembre pasado: "No debe valer más la vida de un desaparecido que la de un niño que muere de hambre, ni de los 27 que mueren por día por causas evitables (...) La indignación debiera ser la misma". Pero son más quienes lo toleran o miran para otro lado que quienes se rebelan ante estos crímenes aberrantes. A la Argentina le sobran recursos económicos para acabar con esta inmoralidad. ¿Cómo puede haber hambre en un país que produce 134 millones de toneladas de alimentos al año y que tiene inmensas reservas ictícolas, abandonadas a la depredación de las flotas pesqueras extranjeras? ¿Con qué argumento se tolera la desnutrición, cuyas secuelas pueden ser irreversibles, existiendo millonarios recursos minerales, se acumula superávit fiscal y cientos de miles de chicos jamás probaron un durazno o una manzana?

En la Quiaca, el obispo Pedro Olmedo continúa denunciando, con huelgas de hambre y crucifixiones, una desnutrición que afecta al 50 por ciento de la población. Los más desprotegidos son nuestros hermanos aborígenes, con el mayor índice de mortalidad infantil. Están condenados al hambre por el despojo de sus territorios originarios, que les daban el alimento: es el viejo racismo colonial en democracia. En Salta, el gobernador del Frente para la Victoria, Juan Urtubey, permitió arrasar en este año 400 mil hectáreas de bosques nativos y la Legislatura aprobó el desmonte de cinco millones de hectáreas más. Acabo de ver personalmente el sistema de explotación aplicado por los terratenientes: cientos de niños indígenas indocumentados son empleados por 120 pesos al mes para limpiar árboles volteados. Sin agua ni alimentos, expuestos a las alimañas y a leguas del poblado, duermen en el suelo tapados con un nylon.

Entregar los recursos naturales que permitirían terminar con el hambre y la indigencia es la otra cara del crimen del hambre. Para el periódico inglés Minning Journal, la Argentina tiene la sexta reserva de metales del planeta. Dos de sus mayores yacimientos situados en los Andes sanjuaninos y en manos de la Barrick Gold Co., Veladero y Pascua Lama, para la Secretaría de Minería de la Nación (SMN) son "uno de los distritos auríferos más ricos del planeta, con recursos de 40 millones de onzas de oro y mil millones de onzas de plata". Un tesoro que, a 830 dólares la onza de oro y 11 la de plata, es de 44.200 millones de dólares, mientras su costo de producción desde la extracción al lingote, y a 155 dólares la onza, es de 16.200 millones dólares. En veinte años de vida útil se llevarán un beneficio de 28 mil millones de dólares, 1400 millones por año.

Las corporaciones mineras no tienen obligación de procesar nada en el país; están exentas de casi todos los impuestos y sólo pagan regalías del 1 al 1,5 por ciento porque se les permite deducir los gastos de extracción y flete. Por lo demás, las regalías sólo cuentan para oro, plata y cobre, y se llevan gratis un concentrado metalífero de más de sesenta metales, algunos más valiosos que el oro, como molivdeno, renio o cadmio. No hay control público sobre lo que extraen y exportan y liquidan. Pueden guardar en el exterior el ciento por ciento de las divisas de sus ventas y aquí dejan una contaminación que costará fortunas repararla. Vaciamiento y descapitalización colonial que recuerda a Potosí: se trata de una renta que junto a los hidrocarburos supera los 20 mil millones de dólares anuales y debiera ser destinada a erradicar el hambre y la exclusión social. ¿No debe procesarse a los gobernantes por no cumplir con su deber de cuidar nuestros recursos?

Hay hambre porque no existe la voluntad política de terminar con él. Los gobiernos de la década, lejos de saldar esta deuda, pagaron la deuda externa con el agravante de no haberla investigado. Claudio Lozano demuestra que con siete mil millones de dólares se puede eliminar el hambre infantil y, si se invierte el cinco por ciento del PBI, acabamos con la pobreza. Pero la prioridad de los gobiernos kirchneristas es subsidiar a las corporaciones con 10 mil millones de dólares anuales. El doble discurso se vuelve transparente: los Kirchner hacen política con los derechos humanos y pregonan la distribución de la riqueza, pero la Presidenta decide subsidiar con miles de millones de dólares a las petroleras; otorga impunidad a la delincuencia financiera mediante el blanqueo de capitales y veta la ley de protección de los glaciares. ¿Es que el oro extraído con cianuro por la Barrick Gold Co. es más valioso que las principales reservas de agua dulce del país, condenadas a ser destruidas?

Si el hambre es un crimen, hay víctimas y hay responsables, cómplices, mentores intelectuales: son los dirigentes y economistas que ejecutaron los planes neoliberales causantes de la desocupación, la pobreza extrema y el despojo nacional. Recordemos al FMI, al ejército de gerentes de corporaciones y petroleras, banqueros, exportadores y terratenientes, junto a los Menem, Cavallo, Roque Fernández, De la Rúa, Machinea y tantos otros que hasta hoy sustentan los principales ejes del neoliberalismo, ignorando que su potencial destructivo es tal, que ahora está destruyendo a sus promotores en el corazón del imperio. También es condenable el silencio de aquéllos que saben y callan. ¿Cómo es posible aceptar que magistrados, grandes intelectuales, profesores, filósofos y comunicadores, no denuncien el crimen del hambre y el saqueo de los recursos del país? Pienso en queridos y talentosos compañeros, como varios integrantes de Carta Abierta, que tantas veces hicieron oír sus voces defendiendo las causas de los derechos humanos y la democracia y hoy callan estos latrocinios. ¿Cuántas marchas del hambre harán falta para aceptar que el hambre es un crimen y que el saqueo de los recursos naturales es causa del empobrecimiento?

Es hora de reemplazar el silencio por la denuncia, la inacción por la protesta: salir de nuestras casas para pararnos frente a las gobernaciones y parlamentos exigiendo un cambio de rumbo. Aceptémoslo: el hambre es un crimen de lesa humanidad en tiempos de paz. Sus responsables deberán ser juzgados por el tribunal de los pueblos. No pretendemos ser "destituyentes"; pero cada día que pasa mueren decenas de pibes y esas muertes pesan sobre la conciencia.

25 de diciembre de 2008

Duelo en Vera

Proyecto Sur Vera expresa su más sinceras condolencias a los familiares del Intendente Municipal Raúl Seco Encina ante irreparable pérdida. A sus padres, hermanos, esposa e hijo, los abrazamos y solo le pedimos que tengan fuerza en momentos tan difíciles e inesperados como este. Solo el tiempo y la fortaleza traerán alivio.

No podemos salir del shock producido por tan aberrante crimen. No entendemos tanta violencia puesta de manifiesto para resolver conflictos, que solamente a través del diálogo y del consenso pueden encontrar solución, pudiéndose agotar otras instancias, como el de la justicia, si fueran necesarias.

Repudiamos este hecho criminal cualquiera sea el móvil, aunque sostenemos que más allá de los motivos particulares, no vamos a dejar de pensar que el autor, estuvo muy cerca de ser el Intendente por el Partido Justicialista en las últimas elecciones, siendo también candidato en el 2003.

Bregamos para que la Justicia traiga algo de alivio, no solo a los familiares de Raúl Seco, sino a toda la sociedad y que; con una medida ejemplificadora coloque las cosas en su lugar: LOS CRIMINALES A LA CARCEL. Anhelamos para que este crimen no pase a formar parte de la larga lista de impunidad que hay en nuestra comunidad. Para pacificar a esta virulenta sociedad, se hace imprescindible que no haya impunidad.

A quienes les tocará la difícil tarea de timonear la transición, les decimos que encontrarán en Proyecto Sur una fuerza dispuesta a estrechar una mano en un momento tan crítico. Sin claudicar en los ideales, sin renunciar a las convicciones; creemos que es momento para que los Verenses abandonemos la práctica de la confrontación permanente por la del diálogo enriquecedor, como única forma de construcción de una sociedad más justa.

Vera, 22 de Diciembre de 2008
Eduardo J. Argüelles
Proyecto Sur Vera







29 de octubre de 2008

Mensaje de Proyecto Sur a la Constituyente Social

Saludamos con gran alegría la realización de este primer encuentro de la Constituyente Social.

Valoramos el esfuerzo militante de miles de compañeros de diferentes movimientos y organizaciones sociales promovido por la CTA, en cumplimiento del objetivo estratégico de contribuir a la construcción de un gran movimiento político, social y cultural, apoyado en la soberanía y las luchas de nuestro pueblo.

Frente a esta multitudinaria presencia de compañeros de todo el país y en el marco del complejo horizonte abierto por la crisis, Proyecto Sur plantea y asume una vez más, el compromiso de bregar por la más amplia unidad posible, en función del objetivo central que representa la defensa de los intereses de la nación, como único modo de proveer al desarrollo de una auténtica justicia social.

En función de esa meta y el deseo de precisar y ratificar nuestro compromiso para alcanzarla, dejamos planteadas las siguientes prioridades:

Nacionalización de los recursos naturales, gas, petróleo y gran minería entre otros, para terminar con el hambre, la indigencia y la pobreza y encaminarnos decididamente al desarrollo de un verdadero estado de bienestar, capaz de garantizar para todos los habitantes de este suelo el acceso a la educación, el cuidado de la salud, acceso a una vivienda digna y el pleno empleo como base legítima de evolución.

Poner fin a la extranjerización de tierras, a toda forma de depredación y degradación del ambiente y la naturaleza, desarrollando un nuevo modelo productivo que tenga al ser humano y la sociedad como razón de ser, y la sustentabilidad y la ética como principios básicos y no como variables de ajuste al servicio del sistema financiero, el capital y la rentabilidad.

Frente a la crisis y compartiendo el concepto de que “el hambre es un crimen”, exigir la suspensión inmediata de los servicios de la fraudulenta deuda externa hasta su total investigación en juicio público.

Declarar el valor estratégico de nuestras reservas, democratizando toda decisión sobre las mismas y circunscribiendo su aplicación al desarrollo productivo y el financiamiento de las necesidades básicas de nuestro pueblo.

Recuperar los servicios públicos, rechazando de plano todo posible negociado de reestatización en perjuicio del estado e impulsar un profundo debate acerca del modelo de gestión, comenzando por el tren para todos.

Plantear la urgente democratización de los medios y sistema de comunicación, por entender que constituyen hoy más que nunca una herramienta fundamental, en orden al crecimiento de nuestra conciencia colectiva y por ende indispensable para el desarrollo de una democracia capaz de trascender la mera formalidad institucional, para servir a nuestro pueblo y asumir que la posibilidad de un futuro mejor, se encuentra indisolublemente ligado a la evolución material y espiritual, de los pueblos hermanos de América Latina.

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Queremos compar las fotos que sacaron compañeros de Proyecto Sur Santa Fe que participaron en La constituyente Social














De Gennaro: “Somos muchos hoy acá, y somos muchos más afuera”

Por Adrian Pietryszyn - De la Redacción de InfoSUR

Así se expresó el secretario de Relaciones Institucionales de la CTA, ante casi 20.000 compañeros en el acto de cierre de la Constituyente Social en Jujuy. Proyecto Sur estuvo presente.

El estadio La Tablada fue testigo del cierre de dos días intensos, corazones acalorados, sueños colectivos y gargantas eufóricas.

Cuando el viernes por la tarde, las más de 600 organizaciones de todos los puntos del país, desfilaron por las calles del barrio Túpac Amaru, llamado Alto Comedero, se podía intuir que algo importante estaba sucediendo. Víctor De Gennaro lo expresaba como un desafío en su discurso final:“Vernos, querernos, confiar, asumir la conciencia de nuestro propio poder que a pesar de que ellos tratan de quebrarnos, de mostrarnos solos o alentando secundarias divisiones, día a día se trabaja para construir un contrapoder popular.”

“Para poder querer hay que verlo, y a esta Constituyente había que verla, porque hizo que miles viniéramos de kilómetros y kilómetros a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, a confiar para enfrentar lo que ayer dijo magistralmente Milagro: hay que enfrentar el miedo, no sólo el miedo que nos dejó la dictadura, el genocidio de hace 516 años y el genocidio de hace un poco más de 30. Ese miedo en las tripas. Para animarnos a enfrentar ese miedo hay que enfrentar el temor a equivocarnos. Hay que enfrentar el temor a perder. Hay que enfrentar el temor a no saber.”

Al día siguiente se realizó el debate en 20 comisiones distribuidas por diferentes puntos de la capital jujeña. Luego, ya en el estadio, cada coordinador puso en común las definiciones de las mismas acerca de las prioridades del campo popular, acciones a realizar, y estrategias institucionales.

Entre las prioridades más resonantes y consensuadas observamos la distribución de la riqueza, ni un pibe con hambre, asignación familiar por hijo; la nacionalización de los recursos naturales (petróleo, minería, gas y agua); libertad y democracia sindical; y se proclamó el apoyo a la desaparición definitiva de las AFJP, manteniendo la lucha por el 82% móvil.

La acción inmediata que se planteó enérgicamente, fue una gran marcha nacional a Plaza de Mayo para la primera quincena de diciembre. Se propuso también una consulta popular para nacionalizar los recursos naturales. En tanto, se definió la necesidad de llevar la Constituyente a las regiones, las provincias y los barrios, para su constante desarrollo y organización.

Como estrategias institucionales, se formuló la elaboración de un programa estratégico para promover la unidad del campo popular y sumar la mayor cantidad de organizaciones. En otros aspectos institucionales, se entendió que hay que impulsar el foro contra el tren bala y por un tren para todos, como también una nueva ley de radiodifusión.

El gran consenso de las 20 comisiones no era casualidad, nos mostraba que el campo popular tiene necesidades comunes, que sabe cuáles son los horizontes por los que debemos dar la lucha. Las palabras finales de De Gennaro resumen esto: “Estamos acá y tenemos que coagular, tenemos que ser capaces de avanzar. Y lo digo con toda claridad, compañeras y compañeros, porque siento que hoy hemos dado un cambio en la construcción social y política de nuestros movimientos populares y ojalá lo podamos hacer en nuestra nación sufriente.”

“Pero ese cambio es el que nos hace sentir el orgullo de lo que somos y de donde venimos y por eso es importante sin lugar a dudas que hoy tengamos distintas manifestaciones de solidaridad con los pueblos hermanos que están luchando por su liberación y por la revolución en América Latina. Vamos a marchar por ellos, vamos a marchar contra la derecha, vamos a marchar contra los golpes, pero compañeras y compañeros, la única manera de defender la revolución del pueblo boliviano y a Evo Morales, o la esperanza de Lugo y lo que crece en Latinoamérica, es que nos animemos y podamos hacer la revolución en nuestra Patria y la liberemos definitivamente.”

“Y acá, compañeras y compañeros, vimos por nuestra experiencia, la de todos, que necesitamos ser millones. Somos muchos hoy acá, pero somos muchos más afuera del estadio. Necesitamos ir a convencerlos, a buscarlos, abrirles los brazos a las organizaciones sociales, culturales, religiosas, partidarias, a todos.”









Unidad, en la hora de los pueblos latinoamericanos


Por Fernando "Pino" Solanas - Referente de Proyecto Sur

Nos encontramos ante esta Constituyente, que es un gran encuentro de hermandad. Conscientes de que no hay movimiento de liberación nacional posible sin la participación organizada de los trabajadores y de las organizaciones populares, saludamos el éxito de esta iniciativa e invitamos a profundizar la unidad política que se nos reclama imprescindible en esta excepcional hora de los pueblos latinoamericanos.

Estamos en medio de una transición fundamental del funcionamiento del sistema global. Atrapados en la peor crisis financiera mundial desde el ‘30, sin certezas sobre su futuro, presenciamos el declinar de la omnipotencia estadounidense. En este marco, la posibilidad de América Latina en el concierto de naciones, en tanto continente soberano, integrado, desarrollado, tecnificado, democratizado, consiste en desnudar y romper la convivencia y connivencia con el orden neoliberal y todas sus implicancias: la desigualdad y empobrecimiento, la privatización de los espacios y recursos, el avasallamiento de las soberanías estatales, la ruina de las industrias nacionales, la sumisión de los mercados de cada país a las necesidades externas. En el nuevo orden, que va definiéndose por la sólida presencia en la “mesa grande” de países como China, India, México, Brasil y Rusia, donde ya no reina el pensamiento único, la tendencia actual es la de recuperación de las herramientas básicas de soberanía estatal y recursos naturales. Para una región rica en biodiversidad y minerales como la nuestra, el envío de la IV Flota norteamericana a patrullar nuestras aguas debe despertar una profunda preocupación. EE.UU está decidido a desestabilizar a los gobiernos que encaran profundas reformas sociales y que juntos están cambiando el eje de la política continental. Es importante, en este sentido, continuar desarrollando el proceso de integración a través de la UNASUR y otros instrumentos como el Banco del Sur y el Consejo de Defensa Sudamericano.

En nuestro país, ¿qué ha ocurrido desde 2003, en el sentido en que pensamos el proceso latinoamericano? A pesar de ciertos avances positivos, lejos de encarar una sincera ruptura del orden neoliberal, se ha tolerado en demasía e incluso profundizado este modelo heredado. Si se ha priorizado la integración sudamericana, desarrollando, por ejemplo, un rol activo en la defensa de Bolivia contra las tendencias secesionistas, ¿cómo explicar que en 2006, con la aprobación de la “ley corta” de hidrocarburos, se haya puesto en práctica el principio secesionista de “provincialización” de los recursos votado en 1994? ¿Qué palabras pueden justificar la entrega por 40 años, hasta su agotamiento, de las reservas de Cerro Dragón a la British Petroleum. O aprobar la segunda ola de privatizaciones de los recursos del subsuelo? ¿Qué justifica que haya 30 millones de hectáreas de tierras en manos extranjeras; que en los últimos cinco años se hayan desnacionalizado más de 500 grandes empresas; que nuestra cordillera se haya convertido en el Potosí del siglo XXI, con cientos de yacimientos extranjerizados y explotados con métodos brutalmente contaminantes, una actividad libre de impuestos y sin obligación de ingresar ni un solo dólar por sus exportaciones? ¿Cómo puede omitirse que, ante el grave y extenso conflicto referido a la “cuestión agraria”, en ningún momento el gobierno se dispuso a atacar a las multinacionales exportadoras que, con el monopolio de la comercialización, impiden toda política que apunte a garantizar la soberanía alimentaria; compañías cerealeras que aprovecharon el conflicto para aumentar sus ganancias extraordinarias esquilmando productores y estafando al Estado? ¿Qué decir de la continuidad del regresivo sistema de impuestos que castiga al consumo de los sectores populares mientras las transacciones financieras (incluidos los pool sojeros) no pagan impuesto a las ganancias? ¿Cómo calificar el sometimiento de nuestro Estado a las reglas del perverso sistema financiero mundial (con vigencia de la ley financiera de Martínez de Hoz), que se observa en el pago al Club de París y la renegociación con los “hold out”, sin siquiera intenta echar mano a las contundentes investigaciones en la Justicia que demuestran de forma inapelable la estafa de la deuda externa? Frente a la evidencia del fracaso de las políticas dictadas por el establishment financiero y a la nueva ola de fuga de capitales similar a la de 2001, ¿cómo puede admitirse que no recuperemos soberanía financiera, reflotando la ley de subversión económica, que impone controles y sanciones rigurosas a la rapacería de estas finanzas?

Vivimos todavía un modelo de saqueo basado en las privatizaciones, la extranjerización de la industria y los recursos, y el desguace estatal. Un modelo que, produciendo 134 millones de toneladas de alimentos por año, mantiene la vergüenza del hambre y la desnutrición. La piedra de toque es la reforma constitucional de 1994, que traspasó el dominio del subsuelo a las provincias, quebrando la unidad de la nación, la única que puede enfrentar la voracidad de los trusts multinacionales. En complemento, existe aún un paquete de leyes y decretos que continúa protegiendo el modelo privatista, como la ley de Reforma del Estado de 1989 y decretos subsidiarios. Si tenemos la voluntad de terminar con el flagelo del hambre y la desigualdad, son aquellos pilares incólumes, en primer término, los que hay que derrumbar para iniciar un camino posneoliberal; porque recuperando el petróleo, el gas y la gran minería, dispondríamos de una renta anual que supera los US$ 30.000 millones para acabar en poco tiempo con esta injusticia.

No desconocemos los logros alcanzados por el gobierno kirchnerista, como la anulación de las leyes de impunidad del terrorismo de Estado, la renovación de la Corte Suprema de Justicia –aunque no de instancias menores– junto a la ratificación de la alianza con el Mercosur y Unasur (incluyendo el rechazo al ALCA en 2005), además de la decisión de no emplear políticas represivas ante el conflicto social (a pesar de aprobar la ley antiterrorista); o el reciente anuncio del fin de las AFJP. Pero no se puede avalar la continuidad de políticas en favor de las poderosas corporaciones económico-financieras que no llevan a una redistribución de la riqueza. Los argentinos debemos comprender que podemos reconstruir un Estado eficiente y moderno, subordinado a una ley suprema que es la ética de la nación, como único camino para acompañar a Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Paraguay, y el resto de los hermanos del continente, hacia la emancipación latinoamericana ante el nuevo orden mundial.

Este debe ser el horizonte de esta bienvenida Constituyente Social, que marca un hito más en el camino de la construcción de un gran movimiento de liberación nacional. Proyecto Sur ha comprendido que el cambio no depende de una sola fuerza política sino de la creación de un gran movimiento emancipador. Pero esta alternativa no podemos construirla detrás del PJ, cómplice del saqueo de los ‘90, partido que lejos de defender las ideas fundantes del peronismo, obtura e impide la participación popular al tiempo que mantiene fuertes vínculos con el poder económico vigente. Debemos esforzarnos en crear instrumentos nuevos, que sean síntesis de todas estas expresiones sociales y políticas que han resistido el embate neoliberal y que han demostrado una capacidad creativa y emancipadora notable. Estamos ante una oportunidad histórica. Debemos convencernos que UNIDOS, en los años que vienen, podemos y debemos ser gobierno. Para esto, hay que acabar con la cultura de la derrota, con el no se puede, la resignación o el posibilismo. Debemos tomar la decisión de construir los instrumentos políticos necesarios para combatir a la vieja política y hacernos cargo de la disputa por el futuro de esta sociedad… recuperando los sueños, sabiendo que son posibles, porque podemos, porque queremos.

Fuente: http://www.proyecto-sur.com.ar/infosur/Infosur21/21_04_Editorial-Pino.html